ES IMPORTANTE SABER

sábado, 10 de abril de 2010

La Luna - Santiago Slaby

Santi nos trae una segunda versión de esta carta, también muy despojada del simbolismo ortodoxo, pero plenamente acertada en su contenido emocional e icónico, y fuertísima, fuertísima.

Ábranla y sufran, si quieren.


































El texto, por su parte, corresponde a ese momento asrtístico mío de no terminar las cosas, así que los dos tercios en bastardillas son una addenda posterior a la primer confección, que jamás me senté a integrar de modo coherente.
Sepan disculpar, o sepan que no me importa mucho.






Arcano Mayor Número 18: La Luna



La Luna tiene como significado general en el mazo la femineidad, pero en este caso, com arcano, es algo bastante distinto, es la situación específica de tránsito por un momento o situación en la que el paisaje se ve deformado de manera atemorizante por la dificultad de ver con precisión.
Saber si el miedo mismo genera ilusiones, o alguna fuerza externa distorsiona la visión y entonces las visiones generan miedo, depende del resto de las cartas, y dentro de la influencia de esta carta, es en general como preguntarse si viene primero el huevo o la gallina.
Bajo la luz de la luna, las ilusiones no se pueden romper, y el miedo no se puede dejar atrás.
La fantasía es una función necesaria en la vida cotidiana, porque suele prefigurar la acción.
Está estrechamente emparentada con las categorías conceptuales que el Colgado elabora y re elabora
En cantidades adecuadas, acompaña cualquier movimiento desde su concepción hasta sus consecuencias, creando realimentación entre expectativa y desempeño, generando alternativas y permitiendo afinar la acción.
Pero La Luna es el momento en que la fantasía se tiñe de sensaciones angustiosas. Es el revés de La Estrella, en el sentido de que posiblemente los contenidos de ambas se refieran a cosas absolutamente inexistentes, pero los de la Estrella aparecen prometedores, y los de la Luna, amenazantes.
Esta proyección fantasiosa, que acompaña todos los movimientos, teñida de miedos y temores, es una de las instancias más pesadillescas literalmente que se puedan vivir.
Es como un mal sueño perpetuo, del que se termina perdiendo la perspectiva y confundiendo con la realidad.
Superar esa situación es pasar a otra carta, y eso se da según el tiempo propio de cada ciclo y persona. A veces es gracias al logro personal, a veces simplemente por el movimiento propio de los eventos.
Nunca es simplemente por enfrentar los temores, aunque eso sea exactamente lo que se debe hacer, si se toma la carta sola, fundamentalmente porque no deja opción.
Dentro de esta carta, las imágenes y referencias que se repiten en otros Arcanos Mayores aparecen deformadas o desesperanzadoras: las torres están lejanas y no parecen una meta, ni siquiera un alto del camino. Aquello que surge de la intuición es irreconocible y monstruoso. Nuestra parte animal, el instinto que en el resto del mazo dá órdenes e ideas claras (“tené sexo!” “comé!” “huí!” “peleá”) acá no hace más que aullar, inquieta e impotente ante el temor inexplicable, conectando con su faceta más primitiva, pasando de perro a lobo, ambos asustados.
El ítem “aquello que surge de la intuición” se refiere a un elemento que aparece poco en el resto del mazo, pero de manera significativa: si el agua representa el sentir, la imaginación y el sub e inconsciente (característica que se superpone con la luna, que también representa el inconciente), el pez representa al habitante y mensajero de las profundidades: el emergente que transporta las imágenes provenientes del inconsciente hasta el umbral de la percepción conciente.
En este caso, dado que la Luna es un estado de temor, un tránsito por el miedo, el emergente de lo inconciente no es un pez, sino una forma desfigurada e irreconocible, que aumenta el temor.
Es importante destacar otra vez que la Luna no indica daño y ni siquiera peligro cercano, sino miedo irracional y fantasías negativas, sin vinculación con la realidad externa.
Puede estar señalando, por todo esto, el momento en el cual se produce la emergencia desde el inconciente de un contenido traumático, tabú, o temido por algún motivo.
Muchas veces este motivo es un “desacuerdo” entre el contenido que busca emerger, y lo aceptable para lo conciencia y lo no aceptable: no tiene relación con la naturaleza del contenido que busca emerger en sí misma, sino con cuan tolerable resulta este a la conciencia. No es necesario que el contenido tenga algo “malo” en sí mismo, para que sea intolerable a la conciencia.
Mientras el contenido no termina de emerger, pertenece a lo inconciente y es, por tanto, desconocido (e incognoscible). Pero el acto de emerger contenidos que por algún motivo son rechazados por la conciencia y reprimidos, suele venir acompañado por una lucha interna entre el mecanismo represor, que no se desactiva fácilmente, y la necesidad del organismo psíquico de sacar a la luz ese contenido. Esta lucha produce, mientas dura, distorsiones en las imágenes emergentes: el contenido emerge fragmentariamente, pero tan desfigurado que no es reconocible como algo propio, ni positivo. Hasta tanto no se complete la lucha y el mecanismo represor sea desmantelado, seguirá produciendo imágenes defectuosas e inaceptables del contenido emergente, justamente como parte de su tarea de mantenerlo reprimido. Qué es lo que busca salir, es imposible saberlo hasta que no salga. Pero mientras, los anticipos que recibe la conciencia son aterradores por desfigurados.
Es necesario recalcar una vez mas: “aterradores por desfigurados”. La Luna no indica peligro o daño real, sino tan sólo miedo fantasmagórico que recubre nuestras percepciones externas e internas, como preludio a la confrontación de la conciencia con un contenido reprimido del inconciente que necesita ser descartado o reelaborado.
Esta confrontación se puede producir la nivel de la conciencia o no (perfectamente puede resolverse, y positivamente, a nivel subconsciente), y puede realizarse a través de la confrontación con la experiencia práctica o no (a veces uno requiere acciones concretas para aprender o reformular algo, y a veces no).


Se podrían definir como palabras clave: luna - temor - animales asustados - agua - oscuridad – fantasía - luz fantasmagórica - falta de visión - falta de claridad - camino - falta de meta

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