ES IMPORTANTE SABER

sábado, 17 de abril de 2010

La Sacerdotisa - Claudia Botero

Unas cuantas idas y venidas con Claudia nos trajeron a esta versión con sugerencias inquietantes acerca de la interioridad y la conexión intuitiva.






















Arcano Mayor Número Dos: La Sacerdotisa


Una vez presentado el protagonista, en su versión “niño interno” (AM 0, El Loco) y “hombre hábil alineado con su destino” (AM 1, El Mago), el mazo empieza a desglosar los componentes del mismo en todas las partes que intermedian entre estos extremos.
De aquí en más, en términos generales, y exceptuando algunas cartas que no entran en este esquema, podemos considerar todos los Arcanos Mayores como componentes de la psiquis de cualquier individuo: aspectos, estados, órganos o funciones psíquicas.

Los componentes fundamentales de todo individuo se derivan en partes presumiblemente iguales, de sus progenitores, padre y madre, por lo que se presta especial atención en el mazo a las figuras de referencia interna masculinas y femeninas, a través de cuatro cartas: La Sacerdotisa, La Emperatriz, El Emperador y El Sacerdote.
Estas representan lo que el consultante aprendió acerca de la masculinidad y femineidad, primeramente de sus padres, y luego del entorno.
Cada uno indica una actividad generadora específica, que puede ser psíquica o física, y una manera concreta de realizar esta actividad generadora.
Emperatriz y Emperador son padre y madre terrenales, la sensualidad, la alimentación, la líbido y la protección por la contención o la restricción.
Sacerdotisa y Sacerdote, en cambio, son la generación psíquica, el surgir del conocimiento.

El Sacerdote opera de manera “masculina” esto es, extroyectiva, convirtiendo su conocimiento en objetos externos (palabras, libros) que codifican el orden y la conducta de otros. Que salen de él al mundo.

La Sacerdotisa, en cambio, genera conocimiento de manera femenina, esto es, interna y silenciosa.
El conocimiento que genera la Sacerdotisa surge en la profundidad de uno, en lo más íntimo, y aparentemente, es recibido desde el afuera por vía extrasensorial.
“Desde el afuera por vía extrasensorial” significa que es un conocimiento no generado por la persona, sino “recibido”, y que no es recibido por ninguno de los sentidos comunes, sino por un “sexto sentido” o por intuición.
El nivel intuitivo de esta carta indica que la distinción entre “subjetivo” y “objetivo” se anula: la sensación interna es reflejo fiel del hecho externo.
Es una sensación de certeza con validez de conocimiento que no se funda en el contacto directo con la cosa a conocer, ni en la comprobación empírica, pero que no es independiente de la realidad, sino solamente independiente de los cinco sentidos regulares.
Pero es conocimiento, es cierto.
No lo ves, ni lo olés, ni lo saboreás, ni lo escuchás ni lo palpás, pero lo sabés.

Si el Loco es la sensación de presente eterno y la materia psíquica informe, perpetuamente maleable, la Sacerdotisa es la fuerza que vuelve a esta sustancia maleable, contenedora y fértil. Es la tensión interna que convierte esta “gelatina espiritual” en una matriz, en la que la inspiración, el conocimiento dado por una instancia desconocida -si uno es católico puede pensar que recibió un mensaje divino o angelical, si tiene otro cuerpo de creencias tendrá otra explicación para decir de dónde llega la “idea”- puede dejar la huella que sube a la conciencia como dato intuitivo.
Dado que todo esto ocurre en el modo femenino, no sólo pasa en el espacio interno de la persona, sino que también ocurre de manera no expresable: lo que surge de la Sacerdotisa puede eventualmente ser traducido a palabras, pero en principio está muy lejos, y por debajo de ellas: es conocimiento sin palabras, es la sensación interna del hecho.
La Sacerdotisa es, al mismo tiempo, matriz, canal de fertilización y canal de “parto” del conocimiento: el conocimiento es “dado” a la persona, se “imprime” en su matriz psíquica, y “sube” a la conciencia, a través del mismo canal.
En algunas prácticas esotéricas, se asocia este canal, matriz y movimiento, al pasaje entre el séptimo chakra importante, ubicado fuera del cuerpo un poco por encima de la coronilla, y el cuarto chakra importante, el del corazón, ubicado entre los pezones, en el centro del pecho, sobre el esternón. Se suele representar el momento de inspiración con un rayo de luz que llega del cielo, atraviesa la cabeza e ilumina el corazón.
También se lo asocia a la conexión entre el séptimo chakra y el afuera, o una fuente de conocimiento externa, y, otra opción, con un canal que une los tres: la fuente externa, el séptimo y el cuarto chackra. Desde esta última descripción, la vivencia que se experimenta cuando se activa este canal es la del As de Copas.
Finalmente, en caso de tener una percepción directa o visualización del “órgano psíquico” que cumple la función, se lo puede ver como una mujer azul.

Independientemente de estas imágenes, la Sacerdotisa es, principalmente, interna y oculta. Lo femenino – interno está asociado en este mazo a varios elementos tradicionales, especialmente la luna y el agua.
La Luna es aquello que está permanentemente presente, pero hundida en la oscuridad de la noche (así como la sacerdotisa mora en lo profundo de la persona), y se percibe solamente cuando le da la luz del sol, así como la sacerdotisa se percibe solamente cuando el fruto de su acción emerge a la luz de la conciencia.
El agua es lo maleable e informe pero sensible (en el sentido de que se la puede sentir, y que su característica de informe y no sólida es lo que más se puede sentir de ella), que toma la forma de la matriz que la contiene.
Por esto la carta del mazo de referencia está llena de imágenes lunares, de fertilidad y de agua: el velo de la Sacerdotisa se transforma en agua, tras la entrada a su templo se puede ver un lago u océano en su cabeza y a sus pies hay una luna, sus ropas son blancas y celestes, color agua, el velo que oculta la entrada al templo muestra flores.
Detrás de dicho velo se ve una gran masa de agua: si el agua es el sentir, las grandes masas de agua son, en el mazo, el inconciente. Su presencia aquí indica lo inconciente como vedado y, al mismo tiempo, como fuertemente vinculado a la sabiduría que revela la Sacerdotisa.
Por ser esta una carta de saber, las dos columnas de la carta de referencia (recordemos que TODO lo que está en la carta de referencia puede ser alterado u omitido, buscando mantener intacto el significado general) refieren, además de a lo femenino – vaginal de todos los pares y paralelas verticales del mazo, a los pilares de la sabiduría, que corresponden a un elemento tradicional de la cábala esotérica llamado el Árbol de la Vida, donde el pilar negro simboliza el lado severo de la experiencia vital desde lo más cotidiano hasta lo más sagrado, y el pilar blanco, el lado misericordioso del mismo camino.
El total de los símbolos hace una fuerte referencia al saber y a la femineidad, al igual que el pergamino que aparenta decir “Torah” – libro de sabiduría de la cábala tradicional- pero está semioculto entre los pliegues de su ropa, indicando nuevamente la sabiduría y lo interno, oculto.

Pueden entonces ser palabras claves para la interpretación de la carta: femineidad – fertilidad – abstracción – silencio – agua – luna – sabiduría – intuición.

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