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miércoles, 11 de agosto de 2010

Cuatro de Bastos - Lucrecia Martinez



























Números Cuatro

Todos los cuatros señalan el estadio de logros personales que, por definición, son tan valiosos como insuficientes.
Son el arribar a un estado o lugar que se gana a través de mucho trabajo y empeño y que reporta beneficios, pero que al mismo tiempo marca nuevos horizontes y nuevas necesidades.
Son lugares que, tomados como tránsitos, son positivos porque indican un buen desempeño previo y un buen resto de energía para encarar el resto de la tarea.
Tomados como metas, en cambio, son potencialmente peligrosos porque el monto mismo de logros que implica un cuatro no alcanza para construir en ese lugar, y si uno se estanca o intenta obligar a esos logros a rendir por el total de lo que se debe conseguir, empieza a vivir en carencia.



Palo de los Bastos

Los Bastos representan, decíamos, la líbido, el entusiasmo, el instinto. Se los asocia dentro del tarot al elemento fuego por ser el más inmediatista, intenso y ciego: no proyecta lejos, no conecta con la razón, no proporciona imágenes definidas de nada, pero sin él, nada arranca, nada tiene interés o brillo.
Aquello que no nos interesa desde el instinto, no nos interesa directamente, más que de manera superficial. Cosa que, si se infla artificialmente, puede llegar a producir intereses espúreos y dañinos para uno mismo, pues al no ser sostenidos desde la chispa propia, requieren otra fuente de energía para no desaparecer, que suele alimentarse a su vez de la energía destinada para aquellos deseos legítimos, intrínsecos de la persona.
Es el primer destello de atracción o repulsión, la respuesta más íntima a cualquier cosa que el mundo nos proponga.
La primer fase, entonces, la del impulso crudo e instintivo, está representada por el elemento más intenso e inestable: el fuego.
Las características de lo instintivo son su escasa forma, su absoluta irracionalidad, y la tremenda potencia de su mandato: cuando uno es llevado por los instintos, habitualmente no se percata de estar haciendo o pensando o sintiendo algo hasta bastante avanzada la situación.
"No sé cuándo empecé a correr" o "me debía estar enamorando", son frases paradigmáticas acerca de situaciones donde el instinto fue despertado y tomó el mando de la persona. El instinto está más vinculado al subconciente que al conciente, de hecho es posible que preceda incluso al inconciente psíquico, y pertenezca directamente, al menos en parte, a movimientos mecánicos de una realidad puramente física e independiente de lo psíquico, si es que tal cosa existe.
Por esto es que sus mandatos suelen ser, al mismo tiempo que intensísimos y percibidos como de vital importancia y poder, también totalmente oscuros e impenetrables a la inteligencia.
Los bastos son la Voluntad, en su sentido más íntimo y prerracional: aquello que se desea sin más, sin explicaciones ni contradicciones.
Están físicamente asociados a la pelvis y el abdomen, las “sensaciones de bastos” se sienten principalmente en la panza.

El instinto es, además, totalmente inmediatista: no conoce el mañana y apenas mantiene el recuerdo de un pasado. Se basa únicamente en lo concreto, en lo que ahora hay. Si desaparece el estímulo, desaparece la pulsión (en una persona sana, claro: diversos grados de neurosis implican una disociación entre la presencia del estímulo y la respuesta, y el tarot también contempla eso, pero es tema para otras cartas o situaciones).
Como el fuego, el instinto necesita combustible para liberar su energía, porque es tanta, tan intensa y desordenada, caótica y desorganizada, que no se sostiene por lapsos largos, y, si debe hacerlo, agota al organismo.

Al mismo tiempo es la pulsión básica, la chispa sin la cual nada tiene sentido.
Cualquier acción armónica de un individuo, debe surgir desde la necesidad, necesariedad, que indica el estímulo del instinto.
Se pueden desarrollar acciones desde otros puntos iniciales, claro.
Pero el instinto es el entusiasmo, el gusto primordial, la chispa adecuada. Sin ella, nada tiene interés o brillo, y cualquier movimiento es lánguido.
Todos los Bastos representan la líbido, el entusiasmo, la pasión, el instinto y la energía del elemento fuego en sus características de primordial (en el sentido de ser el primer tipo de energía que pueda existir, antes de cualquier otra), explosiva, efímera, inestable e intensa.
Son la primer percepción de vida, el deseo en su estado primario, que puede volcarse a cualquiera de las áreas de la vida pero sólo tras ser refinado por su paso a través de los otros palos.
La sensación más visceral y primitiva.
Son el sentir por actuar.


El Cuatro de Bastos

Las características indicadas de cuatros y bastos, generan otra de esas combinaciones inusuales del tarot: la energía de los bastos, regularmente demasiado intensa para ejercer un ciclo completo del uno al nueve, encuentra en el cuatro la justa medida para su naturaleza intensa, efímera y demandante.

Mayores cantidades de fuego pueden abrumar una psiquis o un organismo o, sin necesidad de abrumarlo, pueden mucho antes derivar recursos hacia el área de bastos, marcando el signo del momento: el cinco y el siete de bastos son ejemplos de una percepción teñida de las características de bastos, que tapa o inhibe otras áreas u otras formas de sentir e interpretar la vida.
Un cuatro es el patrón perfecto: el Cuatro de Bastos representa ese momento de la vida en el cual la base anímica se ve cotidianamente estimulada, en pequeña medida.

Logros sólidos (que son difíciles de conseguir para la ceguera e inmediatez de los bastos), un entorno o un ritmo de vida que, en lo tocante a lo libidinal, al entusiasmo, junta siempre el monto mínimo para dar un estímulo no demasiado grande, cosa perfecta para un tipo de energía que tiende por sí misma a la desmesura.
Ni terribles urgencias ni grandes pasiones, pero si un nivel de movimiento que mantiene cada parte del ser ejercitada, vigorosa y flexible.

Hoy un pequeño problema que resolver, mañana una alegría sencilla, pasado un interrogante… todas situaciones que tocan a la persona en su aspecto más básico e íntimo, pero amablemente, sin mayores exigencias..

La cotidianeidad de una persona sencilla pero comprometida con su vida.
Esto es lo que el I Ching llama “Dicha” o “Ventura”.

Pueden entonces ser palabras clave para la interpretación de esta carta: elemento fuego, estable - amabilidad – estímulo suave recurrente – armonía – movimiento constante suave – blandura – atención serena – alegría sencilla – entusiasmo sin euforia

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