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martes, 27 de julio de 2010

Diez de Espadas - Javier Guelfi





























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Características Generales de los Arcanos Menores, Ciclo de los Números

Los números de las cartas, en el tarot, indican un paso específico dentro de un ciclo, que empieza en el uno y culmina en el nueve. Los dieces indican el comienzo del nuevo ciclo, a la sombra del viejo.
Cada palo representa un principio, una manera de moverse de la energía psíquica. Cada número indica un estado, una fase de este tipo de movimiento.
Terminado el ciclo de los números, del uno al nueve con la coda del diez, aparecen las figuras humanas, que se usan para representar dos cosas: personas concretas, y estados menos abstractos y al mismo tiempo más integrales de cada principio.
Cada número tiene, además de un lugar en el ciclo respecto de los otros, propiedades y características propias, algunas generales: todos los pares tienden a la estabilidad o la inercia, los impares al desequilibrio o movimiento. Los números más cercanos a cero tienen un mayor grado de pureza en el principio que representan, pero menor grado de desenvolvimiento e integración en el mundo.

Cabe agregar que, generalmente y con las excepciones indicadas, el tránsito de un número a otro se da por simple acumulación: si el transcurso de tiempo encuentra a la persona invariablemente en el mismo curso de acción y de intereses, la dinámica sola de cada palo va asegurando la transición paulatina del uno al diez.
Para bien y para mal.

Finalmente: si bien queda librado a la sensibilidad de cada lector el decidir si una carta en tal o cual situación indica una perspectiva subjetiva del consultante o un hecho objetivo, es necesario indicar que, dado que la percepción subjetiva es en sí misma un hecho objetivo, conviene siempre considerar que lo que sale es verdad para el consultante, independientemente de lo que uno pueda pensar acerca de la situación. Por poner un ejemplo: una persona puede verdaderamente estar muy cansada o agobiada con una situación que para el lector de cartas no parezca grave. Es probable incluso que la situación no sea objetivamente grave. Eso no quita que el consultante la viva de manera agobiante, incluso hasta el punto de peligrar su salud.
Cuando se hace una lectura de cartas, se entra parcialmente en la vida de personas muy diferentes entre si y de uno mismo, por lo que hay que flexibilizar los propios parámetros.

Números Diez

En su intento de señalar el total de experiencias vitales posibles, el mazo está obligado a asumir una perspectiva específica respecto de la vida humana, que es la del ciclo: los dieces son como una coda que indica que el fin de un movimiento no es el fin de todo, dado que todo termina y recomienza.
Cada vez que algo termina o muere, algo de su misma naturaleza nace y empieza a crecer.
Esta continuidad de la naturaleza de las cosas no las predestina, pero las influye: lo nuevo que surge no tiene porqué ser igual a lo que termina, pero va a estar fuertemente influenciado y tal vez hasta determinado por el signo del ciclo anterior.
Por eso se define a los dieces como "el nuevo ciclo, a la sombra del viejo".

Nuevamente, esta sombra puede ser refrescante o tenebrosa, dependiendo mayormente del palo y del contexto..

Palo de las Espadas
 Las Espadas todas significan el conflicto, la acción operativa y, de las funciones intelectuales, la analítica: representan el pensamiento que se pone en marcha para resolver problemas mediante el recurso de aislar segmentos de la realidad para usarlos de “ladrillos” y construir una respuesta.
 Su elemento representativo es el aire y el viento, por eso regularmente se ilustra las cartas con espadas con cielos abiertos y nubes más o menos oscuras, y referencias a la tempestad y el movimiento.
Generalmente no son cartas que contengan referencias a las emociones. Cuando lo hacen, el espectro de emociones reflejadas son la soberbia, la victoria o derrota, la angustia y el agobio, con sus diferentes matices y causas.

Las Espadas representan el pensamiento racional y analítico, no el creativo que acepta, aglutina y asocia cosas sino el destructivo que divide a las cosas en sus partes componentes, el que define los límites entre una y otra cosa, el que discrimina, legisla y juzga.
Representan también la palabra, en su aspecto más impositivo: la palabra que define, que afirma sin preguntar, la sentencia del juicio.

Es el tipo de pensamientos que se despierta regularmente cuando hay problemas que resolver, por esto representan también el conflicto.
La manera en que se mueve la energía psíquica en este tipo de situaciones es ágil y poderosa, pero con tendencia a volverse vertiginosa y caótica. Por su misma velocidad, y por el hecho de ser un tipo de energía asociada a la acción, pero principalmente al pensamiento, es que sus efectos en pequeña medida pueden ser totalmente benéficos, y en gran medida van de absolutamente inocuos (puro aspaviento, idas y vueltas que no concretan nada, etc), hasta muy, muy dañinos para la persona, por la cantidad de energía que le puede insumir esta ida y vuelta vertiginosa y estéril.

Por todo esto, el elemento que representa las espadas es el Aire, se suelen usar en las cartas nubes y pájaros como manera de indicar la presencia de aire y viento, dependiendo de la cantidad, posición alta o baja, densidad y movimiento de nubes y pájaros el que indique un estado mental sereno y organizado o caótico y agitado.
Es por estar asociadas al pensamiento analítico, que las espadas representan también la palabra.
Son el saber y el actuar por pensar.

Lamentablemente, también representan la capacidad de razonar y argumentar en abstracto, cosa no siempre productiva (porque ninguna acción legítima surge sólo del pensamiento, sino del deseo o necesidad primera, del sentir adecuado de este deseo y recien ahi, de la argumentación y pensamiento enpro de la acción) y tienen mucha tendencia a actuar de manera no coordinada e incluso impositiva sobre los demás palos.

El Diez de Espadas

El ciclo de las espadas también es de los que se desarrollan mejor acotados: ningún conflicto puede alargarse demasiado sin graves daños para la salud física y psíquica de la persona afectada. Cuando sale una carta de espadas con un número alto, indica que la persona está atravesando conflictos prolongados o agudos, que, según el resto de las cartas que salgan, puede incluso indicar peligro de desequilibrio grave, locura o muerte.
Esto es hasta el nueve incluido.
El diez, en cambio, señala todo eso y un dato más: que el conflicto fue prolongado, terrible, dañino... y que terminó.
La carta indica un estado, un momento específico en la vida de una persona que es el del dolor paralizante y la necesidad de reponerse de los golpes recibidos en una pelea que ya terminó, y a la cual sobrevivió.
El daño fue tanto que la persona probablemente no pueda ni moverse: de ahí la representación en la carta tradicional de la persona clavada al piso por diez espadas.
Pero el cielo negro, que todavía la cubre, empieza a despejarse en el horizonte, mostrando un cielo amarillo (en el Rider, el amarillo indica el color de la serenidad mental), y la figura mantiene los dedos cruzados, gesto que muchos indican como señal de permanecer con vida y voluntad, desmintiendo su aparente muerte.
La carta no quiere indicar a alguien muerto, pero sí a alguien incapacitado para efectuar cualquier clase de acción o movimiento, e incapacitado por la razón específica de haber sido muy, muy gopeado. Eso por un lado, y por el otro, indica la supervivencia: la persona no puede hacer nada por un buen tiempo, pero si atravesó ya lo peor, y ahora vienen otros tiempos.

Son palabras clave para la representación de la carta, entonces: elemento aire, acumulado, estable - parálisis - dolor - conflicto - supervivencia - renovación

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